Benito Salazar

Loma del viento

Las sonideras actúan en colaboración con bailarines homosexuales, los cuales montan coreografías que son comunes en cualquier tocada sonidera, para que posteriormente, los asistentes de la muestra acudan a una celebración específica que festeja el goce corpóreo desde una atmósfera recreada en Ex Teresa. Esta presenta un montaje a partir de luces, grupos de baile con un vestuario acorde al número coreográfico en cuestión, y de un equipo de audio que surge de las necesidades y gustos propios de la comunidad sonidera.

Esta conmemoración a la ciudadanía y los derechos de estos grupos se ve acompañada de la publicación del primer directorio de mujeres sonideras. Dentro del gremio no se ha considerado al género femenino en los directorios de sonideros y en cambio, al interior de esta lista, cada mujer describe su carrera; decide qué datos proporcionar a su público y, en cooperación con Salazar, realizan un dibujo que ilustra su contexto a partir de un logotipo que distingue su equipo de sonido.

El sonidero tiene una fuerza social poderosa, caracterizada por su capacidad de convocatoria y su movilidad; irrumpiendo de manera espontánea en el cotidiano e invadiendo la estructura de la vida común. Esencialmente, un sonidero es una organización que genera sus propios iconos y rituales culturales, mismos que transgreden a la vez que trastocan al orden establecido, definiendo así, relaciones con su entorno y ambiente desde la toma de espacios públicos.

La intención de la pieza se hace con ánimo de irrumpir en la lógica heteronormativa, explorando espacios de diálogo alternos. La potencia colectiva de esta fiesta reside en conseguir que la identidad contracultural se disuelva en el goce individual y lúdico; sea mediante rituales dancísticos y sonoros.

El proyecto se divide en dos facetas:

En primera instancia se lleva a cabo un taller previo a la muestra donde se generan grabaciones de campo y se diseñan las piezas sonoras. Durante el taller los participantes desarrollan su capacidad de pensamiento creativo y aprendizaje técnico en el campo del arte sonoro, haciendo uso de los diferentes tipos de micrófonos y técnicas de microfonía como los son: grabadoras digitales, audífonos o parlantes. La mezcla de sonido se realiza por medio de programas de edición de audio y su difusión se realiza con el apoyo de Diego Aguirre, quien les comparte técnicas de locución y producción de radio online.

En la segunda fase se realizan caminatas sonoras guiadas por los participantes del taller para inducir al público al mundo de la ceguera. Durante los días de la muestra se realizan emisiones en vivo del programa radiofónico conducido por los participantes del taller.

Benito Salazar (México, 1979)

Estudió Artes Plásticas en la Escuela Nacional de Pintura, Escultura y Grabado, “La Esmeralda”. A través de su obra reflexiona en torno al comercio informal, el movimiento sonidero y las fiestas barriales. Su búsqueda por establecer vínculos entre la práctica artística y las comunidades que se articulan a partir de dichas manifestaciones culturales, le permiten recuperar estrategias y modelos de organización con el objetivo de evidenciar los procesos sobre los cuales operan estas comunidades. Su preocupación central pretende generar una distancia crítica que se anteponga a la exotización de dichas manifestaciones.